A pesar de su espectacular vista, Cuaresma desmantela el Observatorio de la Torre Montparnasse

En esta fresca mañana, dos jóvenes italianos, enfundados en sus chaquetas de plumas, se hacen una foto en la terraza de lo alto de la torre Montparnasse. A 210 metros de altura, la vista de la capital es espectacular y el lugar está desierto. La pareja posa frente a una instalación de grandes letras blancas que forman la palabra “París”. “Me gustan los lugares un poco apartados”, dice Natalia Paltanin, una veneciana de vacaciones de tres días en la capital. Ella decidió venir aquí por casualidad. “viendo fotos en Pinterest”.

Lea la encuesta: Artículo reservado para nuestros suscriptores. Montparnasse, símbolo del regreso de las torres a París

Una pequeña victoria para Caroline Delaire, directora del sitio, que ha hecho de las redes sociales la piedra angular de su comunicación. Y quién debe hacer todo lo posible para seguir atrayendo turistas y parisinos a este lugar cada vez menos frecuentado. En 2012, el Observatorio recibió 1,2 millones de visitantes. En 2022, esta cifra cayó a 600.000, una caída de la mitad en diez años y del 27% respecto a 2018 o 2019, antes de la crisis del Covid-19.

Hay que decir que el Observatorio, gestionado por la empresa Magnicity desde 1974, no es un modelo de modernidad. Magicity, dueña de 56mi Sin embargo, en primavera instaló terminales con cascos de realidad virtual que retransmitían películas sobre la historia de París. Esto no es suficiente para eliminar la impresión de estar en una decoración antigua, o incluso claramente deteriorada, en lo que respecta al pasillo de acceso a la terraza. La cafetería, con sus sillas de rejilla metálica, parece salida de una zona de descanso de la autopista. En cuanto a la planta baja, es difícil ser más «fea»: la plaza de la torre, rodeada de coches y lejos de estar limpia el día de nuestra visita, parece medio abandonada. El precio de la entrada, en cambio, es elevado: 20 euros por adulto (durante el fin de semana).

Prisionero de un calendario

El director asegura que a Magnicity le gustaría invertir más, para que la experiencia sea “más cualitativo”, al igual que lo que ofrece en sus otros observatorios de Berlín o Rotterdam. Y por citar el del rascacielos 875 North Michigan Avenue (antes John Hancock Center), en Chicago, donde está instalado la inclinación, una atracción que permite tumbarse en una ventana inclinada 30 grados sobre el vacío, todo un éxito en las redes sociales. Pero en París, Magnicity está prisionera de un calendario. La torre, que este año celebró su 50 aniversario, deberá ser sometida a una renovación completa, lo que llevará a sus ocupantes a abandonar el recinto durante cuatro años. Un proyecto que lleva en marcha desde 2015… Pero que tarda en llegar a buen puerto.

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