La Real Sociedad se jugará el liderato en San Siro | Fútbol | Deportes

La Real se jugará el primer puesto del grupo en San Siro, ante un Inter que perdía 3-0 en el descanso en Lisboa, pero aceleró en la segunda parte para empatar ante un Benfica que se quedó con 10 jugadores en el tramo final. El 3-3 deja abierto el camino al liderato del grupo a los dos equipos (empatados ahora a 11 puntos), aunque la Real se ha mostrado formidable a domicilio y un poco menos fiable en Anoeta.

0

Remiro, Elustondo (Jon Pacheco , min. 45), Zubeldia, Álvaro Odriozola (Hamari Traore, min. 74), Aihen Muñoz, Brais (Barrenetxea, min. 65), Martín Zubimendi, Beñat Turrientes, Oyarzabal (Sadiq, min. 80), Arsen Zakharyan y Mohamed Ali-Cho (Take Kubo, min. 74)

0

Salzburgo

Alexander Schlager, Amar Dedic, Piatkowski, Strahinja Pavlović (Leandro Morgalla, min. 45), Ulmer (Samson Baidoo, min. 84), Oscar Gloukh, Luka Sucic, Nicolás Capaldo, Mads Bidstrup, Nene Dorgeles y Petar Ratkov

Goles

Árbitro Mykola Balakin

Tarjetas amarillas Elustondo (min. 37) y Amar Dedic (min. 90)

Con casi todo el pescado vendido, Imanol decidió dar descanso a muchos de sus habituales y montó una alineación alternativa con su fondo de armario, que no es como el de la casa Dior pero tiene un pase. No renunció al estilo, que eso nunca, ante un Salzburgo necesitado de los puntos para agarrarse al consuelo de la Liga Europa, y empezó arrimándose a la portería de Schlager.

Asustó Oyarzabal, que siempre asusta, antes del minuto 10, pero fue el equipo austriaco el que aceleró el corazón de los aficionados en un contragolpe de libro que condujo Ratkov y culminó Nene, que ante la salida de Remiro quiso ajustar al palo, pero la envió fuera.

Después del sofocón se calmó el partido un rato, hasta los últimos minutos de la primera parte, en los que apareció Turrientes, que aspira a hacerse un hueco en el medio campo de Imanol, una tarea muy complicada, pero que el futbolista de la cantera de Zubieta intenta por la vía de los hechos. Mostró un apetito voraz, primero para meter el pie en un pase de Cho, que acabó en córner; después para culminar el contragolpe para piano y orquesta que interpretó Oyarzabal. El disparo le salió cruzado. Luego, casi en el límite del tiempo, con un cañonazo lejano que acarició el palo.

Tras el descanso, Imanol solo ajustó la zona central de la defensa, y retiró a Aritz, que tenía tarjeta, para colocar en su lugar a Pacheco. Cambió poco el panorama, aunque se estiró un poco más el Salzburgo, aunque los visitantes se empeñaban en conducir demasiado la pelota para meterse a menudo en los callejones sin salida que montaba la Real en su repliegue.

El juego era más o menos el mismo que en la primera parte, es decir, escaso. La Real tiene más filo que el equipo austriaco, así que sus llegadas causaban más daño, y mientras que Remiro vigilaba desde la lejanía el movimiento de los demás futbolistas, Schlager tuvo que participar más con sus acciones, la mejor en el desvío a córner de un disparo de Brais desde fuera del área, y en otro de Sadiq, sin ángulo, que se abrió camino pese a los agarrones de su marcador.

También Kubo, en el descuento, tuvo la suya en el saque de una falta que el guardameta visitante desvió a saque de esquina. En los últimos minutos, con el resultado de Lisboa, al Salzburgo le bastaba con mantener la portería a cero para estar cerca de la pedrea de la Liga Europa, así que bajó el ritmo, se pertrechó atrás y aguantó los últimos intentos realistas por ganar en Anoeta. Se conformaron con eso, a sabiendas de que un punto en casa, después de haber ganado al Benfica a domicilio, les sirve para sus objetivos. Lo celebraron con moderación.

Puedes seguir a EL PAÍS Deportes en Facebook y X, o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter semanal.